No es un formulario plano. Está dividido por bloques para que cada respuesta nos ayude a tomar mejores decisiones visuales, estratégicas y de comunicación.
Empezamos por la base del proyecto. Nada ornamental: solo contexto real para saber qué estamos construyendo.
Este bloque nos ayuda a saber cómo presentar el negocio: local físico, zona de trabajo y datos de contacto que pueden aparecer en contenidos o perfiles.
Queremos saber si ya existe una base digital o si el arranque será desde cero.
Marca las que ya utilizas y añade el enlace o el perfil si lo tienes. Este paso es completamente opcional.
Trabajamos con una base de clientes con presencia digital. Podemos seguir tu cuenta desde otras cuentas de clientes y que ellos sigan la tuya, pero conviene dejar claro qué es y qué no es.
Queremos entender qué valor tiene tu negocio y qué te gustaría proyectar en redes, sin caer en descripciones planas o demasiado genéricas.
Selecciona entre 2 y 3 pilares principales. Ese límite no es capricho: es lo que hace que la estrategia tenga foco.
Este bloque nos sirve para orientar las propuestas estéticas y evitar líneas visuales que no encajen contigo.
Aquí ajustamos expectativas. Una estrategia puede ser muy buena, pero si no existe material suficiente, hay que diseñarla con realismo.
No hace falta hacer un estudio sociológico, pero sí tener claridad suficiente para orientar tono, enfoque y mensajes.
Selecciona el sector más cercano al tuyo para ver cuentas reales que gestionamos. Elige las que más encajan con tu estilo.
Revisa la información más importante antes de enviar. Después podrás conectarlo a Clientify, Make, Zapier, Google Sheets o al sistema que uses.